Dato friki del día

domingo 28 de noviembre de 2010

Campaña informativa sobre el uso de alumbrado en bicicletas







El siglo XX se puede considerar el siglo de la luz gracias al invento del genial Edison. Pero si bien la luz eléctrica todavía no es accesible para más de 1000 millones de personas no es por falta de tecnología disponible. Entre estos no contamos a la mayoría de ciclistas que no usan luces para señalizar convenientemente su vehículo. ¿Por qué motivo casi nadie utiliza luces cuando circula de noche con su bicicleta? ¿Es por la pereza de encenderlas porque consideramos que nosotros ya vemos suficientemente con la luz ambiental? ¿Es porque la dinamo nos quita eficiencia al esforzado pedaleo al final de un día de trabajo? ¿Es porque estamos hartos de que se fundan las bombillas?

Utilizar luces de noche, ya sea en dentro del casco urbano bien iluminado o en carreteras o caminos aparte de ser obligatorio es aconsejable. La iluminación de la bicicleta es un elemento clave de seguridad. La tecnología para que la bicicleta esté bien señalizada y sea cómoda está disponible. Vamos a adentrarnos al universo de la luz en la bicicleta .



La normativa de señalización

El código de circulación deja claro que como vehículo la bicicleta para circular de noche debe obligatoriamente utilizar luces entre la puesta y la salida de sol así como reflectantes laterales. La luz delantera debe ser blanca mientras que el piloto trasero debe ser rojo. Los reflectantes deben colocarse entre los radios de las ruedas y los neumáticos deben incorporarlo como un filete circular alrededor. Así mismo deben incorporarse reflectantes delanteros y traseros, vayan o no incorporados en las mismas luces de la bicicleta.



En contra de lo que todo el mundo piensa, las luces a la hora de circular deben ser fijas y no intermitentes. Aunque sobre esta manía de los agentes de tráfico no ponen pegas, sí multan por circular sin las luces reglamentarias. Como curiosidad legal comentaremos que en Alemania está prohibido vender luces que tengan la posibilidad de ser intermitentes en las tiendas de bicicletas, y hay fabricantes que hacen distintas luces para el mercado alemán y para el resto de Europa.

En vías interurbanas además también es necesario utilizar chaleco reflectante (esto también es obligatorio en circulación interurbana diurna).




En concreto la Ley 43/1999, de 25 de noviembre, sobre adaptación de las normas de circulación a la práctica del ciclismo deja claro: en el artículo 4 que "las bicicletas, además, estarán dotadas de los elementos reflectantes debidamente homologados que reglamentariamente se determinen. Cuando sea obligatorio el uso de alumbrado, los conductores de bicicletas además llevarán colocada alguna prenda reflectante si circulan por vía interurbana". Este artículo complementa a los ya vigentes del Real Decreto legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico: "la cual en Sección 9 sobre Utilización del alumbrado el artículo 42 estable el uso obligatorio de alumbrado de todos los vehículos que circulen entre la puesta y la salida del sol o cualquier hora del día en los túneles y demás tramos afectados por la señal…"

Ademas desde la nueva Ley 18/2009, de 25 de mayo, se ha tipificado como infracción leve el hecho de que las bicicletas no lleven luces y reflectantes por la noche con una multa de hasta 100 euros aunque en la relación codificada de infracciones elaborada por la DGT se propone una sanción de 80 euros. Si se abona en los 20 días naturales siguientes a la notificación, se reduce al 50%.

El universo de la luz en la bicicleta

Existen distintos sistemas de iluminación para las bicicletas, desde que se invento la generación de electricidad con la llamado dínamo por parte de Zénobe Theophile Gramme en 1870. En definitiva, si de generar electricidad moviendo unos imanes dentro de una bobina de hilo de cobre, la bicicleta lo tiene claro pues es un móvil. Aunque parezca mentira la tecnología ha evolucionado pero el principio físico para generar luz en una bicicleta sigue siendo el mismo.

En los sistemas de iluminación para la bicicletas hay que diferenciar tres elementos de alimentación o generación (baterías, dinamos o magnéticos) y dos sistemas de alumbrado (pilotos y faros).

La elección de cada sistema de luz dependerá de las condiciones ambientales del lugar por donde circulamos. Si lo hacemos por calles o caminos iluminados por un alumbrado artificial solo será necesario utilizar luces delanteras y traseras que indiquen a la gente que pueda circular por nuestro camino que nosotros estamos allí, o sea, simplemente para anunciar nuestra presencia. Podríamos concluir que con luces tipo pilotos (blancos por delante y rojos por detrás) es suficiente.
Si circulamos por calles o caminos poco iluminados será necesario una buena luz delantera que enfoque claramente a varios metros por delante nuestro para poder ver lo que se nos viene encima y poder maniobrar con antelación. Cuanto mayor sea la intensidad de la luz y mayor su transmisión más rápidos y seguros podremos circular. La intensidad de la luz trasera puede ser menor, pero es recomendable que sea visible fácilmente a más de 100 metros y en áreas propensas a nieblas pues que lo sea a un mínimo de 25 metros.

Dinamos de buje

Las dinamos de buje fueron las primeras en entrar en acción en el mundo de la bicicleta. Curiosamente, luego cayeron en el olvido puesto que sin ellas se podían fabricar ruedas más baratas. Sin embargo, en la actualidad es en las dinamos de buje donde se han volcado mayores esfuerzos tecnológicos para disponer de un producto de alta calidad y eficiencia. Su instalación es un poco más elaborada ya que es necesario montar una rueda nueva con distintas medidas de radios y disponer de algún conocimiento básico de electricidad. Actualmente, cualquier marca de bicicletas que se precie ya incorpora en sus gamas medias y altas dinamos de buje. Estas dinamos van incorporadas dentro del buje de la rueda delantera. La presencia de este ingenio se distingue fácilmente ya que estos bujes son mucho mayores que los convencionales. Las ventajas que nos ofrece respecto a las dinamos convencionales son:

•Nos reduce la fricción al generar la corriente, hasta el punto que es imposible saber si está funcionando o no, ya que trabaja justo en el eje de la rueda. Una dinamo convencional frena un poco más porque actúa sobre el neumático y provoca el efecto de la palanca. Cuánto más lejos del eje de la rueda se aplique un freno, ya sea debido a la generación de corriente o al apretar el freno de la bicicleta, más afecta al rodaje de la rueda.

•Al tener menor fricción se pueden montar dinamos más potentes de forma que circulando a menor velocidad consigamos suficiente corriente eléctrica.

•También elimina los problemas de las dinamos convencionales que pierden tracción entre la ruedecilla de la dinamo y el neumático cuando estos están mojados, sucios de barro o por acumulación de nieve o hielo en la ruedecilla de la dinamo (poco probable en la mayor parte de nuestra geografía). También se evita el problema cuando el neumático se deforma por un golpe en la rueda o el neumático está deteriorado.

•Dado que la dinamo de buje siempre está girando en realidad está generando electricidad en todo momento, aunque mientras no se le conecte ninguna luz se puede decir que su trabajo es mínimo. Esto obliga a montar un interruptor automático o no, para poder encender y apagar las luces a conveniencia. Este interruptor normalmente va situado en el mismo foco delantero. Cuando decimos que es automático nos referimos que incorpora una célula fotoeléctrica que nos enciende y apaga el sistema según la luz ambiental. La dinamo de buje nos evita mancharnos las manos cuando en una de convencional tenemos que colocarla sobre la rueda.

Las únicas desventajas que se le advierten es que es un poco más pesada y que su coste es mayor.

Actualmente, algunos fabricantes de dinamos de buje también fabrican para las bicicletas plegables que suelen tener el buje delantero más estrecho. Las marcas de componentes de bicicletas como Shimano y Sram incorporan en sus catálogos estos ingenios. Pero la empresa líder de esta tecnología sigue siendo la alemán Schmidt Maschinenbau que fabrica su dinamo SON para ruedas de 36, 32 y 28 radios e incluso para bicicletas plegables.




Luces con baterías o pilas

Este tipo de luces quizás son las más utilizadas en España, ya que son muy fáciles de instalar y prácticas. Normalmente este tipo de iluminación solo es aconsejable en entornos iluminados como puede ser una ciudad, pueblo, urbanización, etc… que disponen de alumbrado en la calle. Ya sean delanteros o traseros, ejercen de luz piloto y sólo sirven para alertar sobre nuestra presencia al resto de vehículos que circulan por nuestro camino. También podemos encontrar faros que funcionan con pilas o baterías pero diseñados para alumbrar nuestro camino en ausencia total de luz ambiental. En realidad son como linternas potentes adaptadas para ser utilizadas específicamente en bicicletas. Normalmente, se ofrecen con baterías recargables debido a su alto consumo energético. Existen modelos de quita y pon e incluso hay algunos preparados para ser recargados con paneles solares. Sin embargo, no son muy recomendables cuando no se usan a diario puesto que las baterías recargables pierden algo de carga cada día y las pilas alcalinas suponen contribuir a generar residuos peligrosos.






Dinamos

Continúa siendo el sistema más popular que existe para generar luz en las bicicletas. Las dinamos son eficaces, ecológicas y a la larga económicas. Son relativamente fáciles de instalar aunque la orientación de un profesional siempre es útil. Existen diferentes calidades de dinamos.
La más conocida es la dinamo convencional, sujetada en el chasis o la horquilla de la bicicleta que al accionarla, apoya la ruedecilla superior en el lateral del neumático, en una zona rallada del neumático para mejorar la tracción de la ruedecilla con el neumático.
A mucha gente no les gusta la dinamo por el ruidillo y porque argumentan que frena la rueda al circular, aunque esto es sólo cuando utilizamos dinamos de baja calidad. Las dinamos modernas y de calidad tienen rendimientos muy altos, son silenciosas y no nos frenan al usarlas. Pero, seamos claros son una rareza en las tiendas españolas.
Aunque no lo parezca, las dinamos convencionales también tienen ajustes para su óptimo funcionamiento. Para no desgastar prematuramente la ruedecilla de la dinamo ni el neumático a la vez que se evitan los ruidos innecesarios debemos colocar la dinamo en una posición tal sobre la cubierta de manera que si trazamos una línea imaginaria a lo largo del eje de la dinamo, esta debe pasar por el centro del eje de la rueda.




Faros delanteros de dinamo
Los faros delanteros en sistemas con dinamo están diseñados para iluminar sitios que no están suficientemente iluminados. La calidad e intensidad lumínica varía según marcas y modelos. La mayoría utilizan bombillas halógenas aunque como ya hemos comentado los leds ganan terreno día a día en el universo luminoso de las bicicletas.
Una bombilla no deja de ser un filamento incandescente que en el caso de la bicicleta está sometido a fuertes vibraciones, lo que le convierte en un elemento frágil. En cambio un led es un semiconductor que emite luz al recibir electricidad y se le estima una duración de más de 100000 horas y no se funde. Sólo puede dejar de emitir luz a causa de una sobrecarga eléctrica, algo poco probable cuando hablamos de dinamos que no superan los 6 voltios (¡aunque todo es posible!).
Actualmente un led que ilumine igual que una bombilla estándar de bicicleta de 2,4 vatios no es nada complicado, el problema son los costes elevados actuales para fabricar leds de esta potencia.
Existen faros con pequeños circuitos electrónicos para protegen la bombilla o el led de sobrecargas o picos de tensión que puedan fundir la bombilla o quemar el led. Destacamos en este sentido el faro halógeno de Schmitd E6.



Pilotos traseros de dinamo
Como ya hemos dicho los pilotos traseros no es necesario que hagan mucha luz, solo lo suficiente para ser vistos por otros ciclistas o vehículos. En este caso sí que los leds tienen el camino llano gracias a sus ventajas. Una bombilla estándar de luz trasera de dinamo suele tener una potencia de 0,6 vatios, un led con el mismo rendimiento hoy por hoy es muy económico, por eso es más frecuente encontrar luces traseras equipadas con leds que no las delanteras.

Sistemas magnéticos
Un imán al pasar por delante de una bobina produce electricidad. Esta es proporcional a la carga magnética del iman y al número de espirales de la bobina entre otros. La aparición de la iluminación LED o de diodos ha promovido esta tecnología en las bicicletas Sin duda son los menos conocidos, pero tienen atractivo, aunque tienen el inconveniente de ser útiles sólo como elemento de señalización. Se podría decir que son un híbrido entre las luces con pilas y las dinamos. Genera la luz solo para situar nuestra posición respecto al entorno ya que no pueden aportar la intensidad necesaria para alumbrar un camino donde no haya nada de luz. Pero como señalizadores y para el ciclista urbano son ideales por que no dependemos de pilas, porqué son económicos y sobre todo, porque es el sistema más ecológico para este menester. Actualmente hay diversos sistemas, con pilotos magnéticos tanto para rueda delantera como trasera en formato de luz contínua. Quizás pronto existan sistemas que además de mantener la luz continuada el propio pedaleo permita guardar algo de energía a un pequeño condensador que se descargue mientras estamos en un semáforo (por ejemplo) de modo que seamos visibles cuando las ruedas no giran. Hoy por hoy sólo hay un fabricante en Europa: Reelight.

Funciona colocando un potente imán en los radios de la bicicleta y en el chasis o la horquilla una bobina que recoge este magnetismo. El imán de la rueda, al pasar por delante de la bovina que está en el chasis, genera un pequeño impulso eléctrico capaz de encender dos, tres o cuatro leds. Esto hace que la luz sea intermitente, y que cuanto más rápido circulemos mas alta será la frecuencia del parpadeo. Sin embargo, cuándo nos detengamos nos quedamos sin luz y corremos el riesgo que alguien no que circula por nuestra vía no nos vea. No tiene fricción alguna. Es un complemento ideal para el piloto trasero obligatorio permanentemente en funcionamiento y de día una advertencia para conductores despistados.




Standlight
Es fácil deducir que cuando circulamos en bicicleta con una dinamo y nos paramos nos quedamos sin luces. Esto puede crear situaciones de riesgo. Existen pilotos traseros y delanteros que incorporan un pequeño acumulador como ya hemos comentado. Este acumulador suele ser un condensador o una simple pila recargable. Tienen la capacidad de cargarse en pocos segundos con la misma corriente que alimenta el piloto trasero o la luz delantera. Una vez cargado, cuando paremos en un semáforo o por otro motivo, la dinamo deja de generar corriente y deja que el condensador se descargue y alimente así al piloto trasero o la luz delantera. Según la marca y modelo pueden alumbrar de 3 a 10 minutos como mucho. Este sistema solo se puede montar en luces o pilotos equipados con leds, ya que una bombilla convencional precisa de mayor energía que la que puede acumularse con estos sistemas (y no digamos ya de una bombilla halógena). Para solucionar este problema algunos fabricantes montan leds en el mismo faro junto a la lámpara halógena que se encienden sólo cuando la dinamo deja de generar corriente.

En fin, lo importante es que nuestra bicicleta no sólo circule de acuerdo con la normativa legal sino que seamos conscientes de la necesidad de ver y ser vistos, algo imprescindible en cualquier vehículo.

El año pasado se produjeron 2.181 víctimas ocupantes de bicicleta en zona urbana, frente a los 1.367 víctimas de 2003. De ese total de víctimas, la mayoría resultan heridos leves, pero la DGT advierte de que tampoco la bicicleta está libre de accidentes con consecuencias más graves.

Así, en 2009 fallecieron 13 personas en zonas urbanas en accidentes con bicicletas y otras 211 resultaron heridas graves. El año más trágico en los últimos seis años, en lo que se refiere a ciclistas muertos, fue 2005, año en el que fallecieron 23 personas en accidentes relacionados con ese vehículo, 214 resultaron heridas graves y 1.244 heridos leves.



La colisión frontolateral con otro vehículo está presente en el 48 por ciento de todos los accidentes, lo que lo convierte en el más común entre los usuarios de bicicleta, que son ya alrededor de 2,5 millones de personas, según el Barómetro Anual de la Bicicleta realizado por GESOP.
En las grandes ciudades es donde se está incrementando notablemente el número de usuarios de bicicletas que se desplazan a diario en este medio de transporte para ir al trabajo (19,4%), al centro de estudios (38,5%) o para los desplazamientos cotidianos (20,0%).





Luces laser para bicicletas un practico invento para la seguridad, la primera es LightLane y la segunda es LaserBici de Leonardo Manavella









FUENTE: Terra.org

viernes 19 de noviembre de 2010

Dama de Cádiz

A cada genio le corresponde una obsesión. Un teorema, una fecha, una clave, una nota, un color. La del arqueólogo Pelayo Quintero Atauri tenía forma de mujer. Desde que llegó a Cádiz, en 1904, su principal empeño había sido encontrar la réplica femenina del sarcófago fenicio que ejercía de estrella central del Museo. Aunque excavó necrópolis púnicas y romanas, recuperó joyas de oro de los ajuares funerarios de los hipogeos, urnas, ánforas, ungüentarios y lucernas, e incluso estableció la primera tipología exhaustiva de enterramientos gaditanos, Pelayo Atauri se 'autoexilió' a Tetuán en 1939 con esa obsesión intacta. Nada. Ni rastro de la chica que buscaba.

Pelayo Quintero Atauri

El 26 de septiembre de 1980, en un solar de la antigua calle Ruiz de Alda, los dientes metálicos de una excavadora quebraron lo que parecía una enorme placa de mármol. El operario introdujo la mano en uno de los huecos y extrajo trozos de hueso. Avisó a las autoridades. Pero era el mediodía de un viernes, y Ramón Corzo, tras ordenar que se paralizaran las obras, pospuso la visita de inspección hasta después del fin de semana.

Cuando, el lunes siguiente, acompañado de buena parte de su equipo, Corzo descubrió, tallada en la piedra, la serena belleza de un rostro de mujer, se dio cuenta de lo maquiavélico que puede llegar a ser el destino: el sarcófago estaba justo debajo de la casa de Pelayo Quintero. Las raíces de las palmeras que el arqueólogo ordenó plantar para darle sombra al patio habían terminado, buscando el asiento húmedo del terreno, por sortear la tapa y calar en el poso último de los restos.

Dama de Cádiz
Dama de Cádiz

La anécdota adquiere, así, el significado de una fábula con moraleja. Felipe Benítez Reyes escribe en 'Mercado de Espejismos': «Quintero Atauri tuvo, en fin, un sueño, pero nunca supo que dormía sobre ese sueño.. Jamás se nos ocurre mirar la tierra que pisamos cada día de nuestra existencia, aunque la mayoría de las veces esa tierra pisoteada es el único tesoro accesible: un lugar insignificante en el universo».

Dama de Cádiz

El potencial literario del asunto era tal que Fernando Quiñones le dedicó un cuento ( 'Los perdedores'), y Pilar Paz Pasamar, algo más tarde, otro.

Casi todos los grandes descubrimientos llevan aparejada su dosis de leyenda, y han contado con el concurso de la suerte o la casualidad. Pero en muy poquitos de ellos el relato es tan redondo, tan eficaz, que acaba por encubrir la verdadera dimensión científica del hallazgo.

El precedente

Los sarcófagos antropoides de Cádiz son los únicos ejemplares de ese tipo encontrados hasta la fecha en España. En toda Europa sólo existen, además de los que se exponen todavía juntos en el Museo Provincial, algunos (de peor calidad) en Sicilia. La mayoría de los investigadores piensa que las piezas gaditanas son importaciones del Mediterráneo Oriental o del sur de Italia, lo que confirmaría el destacado papel de Gadir en el mundo fenicio. No obstante, también hay quien ha defendido la presencia de un taller local. En cualquier caso, está claro que las personas que podían permitirse el lujo de ser enterradas en este tipo de sarcófagos pertenecían a la clase dirigente, pese a que los ajuares que poseían fueran muy escasos. El propio contenedor del cuerpo era por sí solo un elemento de prestigio al alcance de muy pocos.

La colonización Fenicia

El hallazgo del sarcófago antropoide masculino se produjo de manera casual, como consecuencia de los desmontes realizados en Punta de la Vaca, en 1887. Este descubrimiento fue el que llevó a pensar a Pelayo Quintero, años más tarde, que esa pieza no podía ser única en Cádiz. La que despertó su interés y fijó su obsesión.

Los dos sarcofagos

En la tapa del sarcófago femenino que encontraron Corzo y su equipo se distinguían claramente los rasgos físicos de una mujer. La cabeza, en altorrelieve, corresponde a una joven peinada con tres filas de bucles en forma de bolas. Los ojos grandes, los párpados gruesos, la nariz recta y la boca simple le dan un aire hermoso y sereno. El cuello queda marcado por una pequeña depresión que imita el borde superior de la túnica. La poca policromía que permanecía intacta era la del pelo, de color rojizo. Ramón Corzo, por entonces director del Museo, recuerda con detalle la sorpresa que les supuso: «En realidad, nadie esperaba encontrar allí (en un solar sin restos aparentes de otra ocupación que no fuera moderna), un sarcófago antropoide, la pieza más destacada de toda la arqueología fenicia». Después de rellenar el interior del sarcófago de arena limpia, para proteger los restos, Corzo encargó la limpieza de los sillares y de la parte superior del enterramiento, su traslado al Museo y el vaciado y análisis del ocupante del sarcófago».

Dama de Cádiz
Dama de Cádiz
Dama de Cádiz

Una nueva generación

Esa tarea correspondió al arqueólogo Antonio Álvarez, quien se la tomó con tanta precaución que excavó el interior «con un pincel y una cucharilla». Al igual que para Corzo, la velocidad a la que pasó todo no le hizo ser consciente de que estaban «ante el hallazgo arqueológico más importante de Cádiz en el siglo XX». «Lo único que queríamos era cumplir con nuestro trabajo en esos momentos. Más tarde, cuando la gente empezó a preguntarnos '¿Oye, tú estabas allí?', comenzamos a darnos cuenta de la repercusión que había tenido el tema».

Corzo y Álvarez coinciden con el análisis de Juan Alonso de la Sierra, que habla del sarcófago femenino como un revulsivo importante para un Museo que, por entonces, se encontraba en plena transformación. «Fue una suerte, y creo que marcó a toda la generación de arqueólogos, como Antonio Álvarez, Luis Parodi, Paco Blanco, Ángel Muñoz, Antonio Sáenz, o Carmen García Rivera, que estaban allí y que luego se han hecho un nombre en esta profesión».

Equipo Dama de Cádiz
Equipo Dama de Cádiz

«Para muchos de nosotros fue un empujón definitivo», explica Lola López de la Orden, actual conservadora del Museo y que, recién licenciada, estaba por entonces viviendo su bautizo de fuego. «Nos íbamos de casa a las ocho de la mañana y regresábamos a las diez de la noche, pero totalmente encantados y felices, porque el sarcófago nos entusiasmaba». Aunque era voluntaria y trabajaba «por poco más que un bocadillo y una Coca Cola», el descubrimiento fue el resorte que la hizo ver que «ésta era una vocación demasiado fuerte», y la obligó a continuar en el tajo. Carmen García Rivera, que hoy dirige el CAS, admite que cada vez que pisa el Museo no puede evitar echarle un vistazo a la pieza y decirse: «Yo estuve allí».

Dama de Cádiz en museo
Dama de Cádiz en museo

Cuestión de sexo

El tirón popular del hallazgo (ese mismo año, en Carnaval, ya había gente disfrazada de Dama) también ha hecho que pasen desapercibidas las reservas del propio Antonio Álvarez, posteriormente director del Museo, sobre la rotundidad con que se afirma que lo que yacía dentro del sarcófago era una mujer. «Yo estuve analizando los huesos, no sólo porque tenía muy recientes mis cuatro años de Medicina, sino porque por entonces me dedicaba a la antropología física. Lo que todo el mundo sabe es que en antropología física, un solo individuo no delimita con exactitud el sexo. Hay que hablar en series estadísticas. No obstante, el esqueleto de la persona que estaba allí enterrada presentaba indicios de una musculatura fuerte, con una apófisis mastoides muy desarrollada, y eso puede indicar, normalmente, que se trata de un elemento masculino. Pero, como digo, no se puede asegurar radicalmente».

Dama de Cádiz en periódico

Ramón Corzo confirma que, lo que se ha estudiado al respecto hasta el momento, «no permite arriesgar conclusiones definitivas». Por ejemplo, «las caderas, una de las partes de la anatomía humana que mejor permite identificar el sexo, no estaban bien conservadas, eran los huesos que más se habían desecho por la acción de las raíces de las palmeras». Aun así, invita a las instituciones «a retomar el asunto, a recuperarlo, porque hoy en día sí hay métodos modernos y eficaces que nos permitirían solventar esas dudas, y otras». Corzo se refiere a las que también se tuvieron, en los 80, sobre si los restos que albergaba el sarcófago masculino podrían pertenecer a una mujer.

Dama de Cádiz

Antonio Álvarez afirma que no sería descabellado pensar que las familias pudientes del Cádiz fenicio de la época no encargaran estas piezas de lujo 'a la carta', sino con independencia del sexo del receptor.

Es posible, quién sabe, que la Dama de Cádiz sea un hombre, y el 'Señor', una mujer. Los sueños, incluidos los de Pelayo Quintero, siempre terminan cuando y como ellos quieren.

Pelayo Quintero Atauri
Dama de Cádiz

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FUENTE: La Voz Digital

domingo 14 de noviembre de 2010

Los últimos buscadores de oro.

Enrique Sanfiz fue el gran impulsor del bateo de río en Navelgas; tres de sus descendientes -Ismael, Luis y Hugo-, siguen con las bateas en busca de alguna pepita.
Enrique Sanfiz fue el gran impulsor del bateo de río en Navelgas; tres de sus descendientes -Ismael, Luis y Hugo-, siguen con las bateas en busca de alguna pepita.

bateo de oro

Corrían los arbustos rodantes y el año 1848 por las áridas tierras californianas cuando un capataz llamado James Marshall y sus empleados desenterraron pepitas de oro mientras trabajaban en la construcción de un molino en el pueblecito de Coloma, cerca del río Americano. No sirvieron de nada sus intentos de guardar el secreto, porque en apenas unos meses llegaron a esa tierra miles de buscafortunas que se contagiaron de la llamada 'fiebre del oro'. Aunque aún suene a película del oeste, en España hay quienes todavía van en busca de sus destellos dorados. Y esa pasión no tiene como objetivo enriquecer el bolsillo, sino el espíritu aventurero. En el mapa del cazatesoros español, la 'X' está puesta sobre Asturias. Concretamente, en el pueblo de Navelgas, una pepita dorada oculta entre los montes del concejo de Tineo, en el noroccidente asturiano, zona que se conoce como 'valle del oro', aunque sus 300 habitantes no viven montados en el euro. «¿Oro? ¡Pregunta en el Banco de España!», responden jocosas dos vecinas, Esperanza y María Dolores, mientras toman el vermú en Casa Nieto, en el centro del pueblo. Eso sí, los navelguenses tienen una respuesta unánime cuando se les menciona su tesoro: «Busca a los Sanfiz».
La familia Sanfiz lleva toda la vida dedicándose al bateo de oro, la práctica tradicional de extracción de este metal de las aguas de los ríos. «Llevamos 50 años bateando, y todo el que viene con nosotros al río consigue ver algo de oro», garantizan Luis y Carlos Sanfiz, los vecinos más conocidos de Navelgas, y fundadores de la Asociación de Buscadores de Oro Enrique Sanfiz, que lleva el nombre de su padre. «Con tres años ya iba con él a batear al río», comenta Luis.

Familia Sanfiz
Familia Sanfiz
Miembros de la familia Sanfiz.

Enrique se lo tomaba como un deporte y una forma de vida que le transmitió a sus hijos, no sólo como un trabajo. Estuvo empleado en la Sociedad Aurífera Asturiana, empresa que trabajó en la explotación de las minas de Navelgas hasta su cierre en 1956. «En esos años se les vendía el oro a los dentistas», recuerda Carlos. Los intentos por explotar industrialmente la zona en el último siglo no han dado los resultados esperados porque los romanos ya desvalijaron las entrañas de estas tierras hace bastantes años. Utilizaban una técnica llamada Ruina Montium, que consistía en abrir galerías y pozos en las montañas para luego inundarlas de agua y provocar el derrumbamiento del monte, con lo que conseguían llegar a los lugares que albergaban cuanta cantidad querían del valioso metal. La técnica que no cambia es el bateo. Y lo que se necesita para sacar algo en claro del agua es una batea. Esta herramienta tiene una forma similar a la de un sombrero tradicional chino del revés, y puede estar hecha de chapa, aunque las de última generación están fabricadas con una fibra sintética especial. «Son las mejores, duran toda la vida», afirman los Sanfiz, que de esto saben un rato.

Zonas auríferas del noroeste de España que explotaron los romanos.
Zonas auríferas del noroeste de España que explotaron los romanos.


Proceso de Ruina Montium.

Máscara azteca del Museo del Oro de Asturias
Máscara azteca que se muestra en una de las salas del Museo del Oro de Asturias.

Mapa

Batea aparte, hacen falta una pala, un pico y unas botas. «También paciencia, y conocer muy bien el río», añade Luis. «Hace falta mover toneladas de piedra para conseguir unos cuantos gramos». En la actualidad, el valor del oro en el mercado es de a un euro el kilate. Esta medida indica la proporción de oro que tiene la pieza, de manera que 24 kilates significan que ese oro es cien por cien puro. Por ejemplo, 18 kilates implican un 75% de pureza. Para seguir calculando el valor, hay que multiplicar por el número de gramos. En el pueblo, se puede encontrar oro puro, de 24 kilates, en los ríos Bárcenas, Navelgas y Yerbo, todos afluentes del Esva (lo verifico en 2007 Salvador Rodríguez-Bella profesor del área de Mineralogía de la Universidad de Cádiz) Pero no son lingotes precisamente lo que aparece en la batea tras remojarse un rato. Lo normal es encontrar pequeñas láminas de entre 0,5 y 1,2 milímetros. Además, el metal suele aparecer incrustado en otros minerales, como el cuarzo. «Los coleccionistas le damos más valor a la pieza cuando viene con cuarzo». Parece como si la madre naturaleza lo presentara en una vitrina natural. «Bateando nos hemos encontrado unos cuantos anillos, crucifijos, hasta una medalla que creo que es de cuando la guerra», comenta Carlos.

Pepita de oro
Pepita de oro
Pepita de oro
Pepita de oro
Pepita de oro
Pepitas de oro extraídas en el río Navelgas.

Premio a todo un día buscando
La pepita más grande aparecida en España en el último siglo la encontró otro Sanfiz, llamado Enrique. «Fue en 1998, llevaba todo el día buscando, y en las últimas paladas, apareció». La pepita pesaba 27 gramos y era casi tan grande como una moneda de 500 pesetas, pero la tasaron en unas 60.000. «Mi padre tenía la ilusión de encontrar un filón, pero en toda mi vida calculo haberme sacado cerca de un kilo de oro en total», revela Luis. «Eso sí, nunca he ganado un duro con esto, todo lo regalo, lo intercambio, lo dono a museos... ahora tengo unos 25 gramos», añade. Según los Sanfiz, no hay político que visite el pueblo al que no le regalen alguna de esas recompensas que deja el río tras horas y horas de trabajo. Y alguno más caerá, porque desde hoy y hasta el domingo se celebra en Navelgas, como cada año desde 1999, el Campeonato Nacional de Bateo de Oro.

Campeonato nacional de bateo de oro.
Campeonato nacional de bateo de oro.
Campeonato nacional de bateo de oro.

La mecánica consiste en encontrar un número desconocido de laminillas de oro en un cubo con 15 kilos de arena. Gana quien consiga encontrar todo el oro en el menor tiempo posible. La cita atrae a turistas y a aficionados de todo el mundo. Pero como no es lo mismo batear en un barreño que hacerlo en el río, que es lo natural, la asociación Enrique Sanfiz organiza en Navelgas encuentros de búsqueda de oro en el río. El próximo será el 31 de julio. «Nos vamos todos por la mañana a buscar oro, intercambiamos opiniones, las piezas que hemos conseguido, y hacemos una comida campestre», cuenta entusiasmado. En Navelgas, hay otros vecinos que han trabajado mucho porque esta actividad viva otra época dorada. En España también se puede encontrar oro en Ourense, Salamanca, Cáceres o Granada, atravesada por el río Darro, antes llamado Dauro por la existencia de oro en su cauce.

Aprendiendo a buscar oro.
Aprendiendo a buscar oro.
Aprendiendo a buscar oro.

Campeonato

La mayor pepita en posesión de Luis Sanfiz es de 14 gramos, «y se la voy a dar a la princesa Letizia», afirma. En cualquier caso, como no deja de repetir Luis, «el verdadero oro es pasar una tarde disfrutando de la naturaleza con tu familia, amigos y unos bocadillos». Por cierto, que en California, los que más ganaron fueron los visionarios que montaron tiendas de suministros para los aventureros, que muchas veces regresaban a casa con las manos vacías.

Ríos de oro.





MÁS INFORMACIÓN:

Asociación de Bateadores de Oro “BARCIAECUS”
Asociación de Buscadores de Oro Enrique Sanfiz
Asociación Mundial de Bateo de Oro
Museo del Oro de Asturias
Ayuntamiento de Tineo - Bateo del oro
El Buscador de Tesoros

FUENTE: El Mineral Digital
Creative Commons License

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